Sea un buen oyente. Anime a los demás a hablar de sí mismos. — Dale Carnegie
En un entorno donde todos compiten por ser escuchados, quien realmente escucha se vuelve memorable. La escucha activa no es solo cortesía; es una estrategia de influencia, confianza y resultados.
¿Qué están pidiendo hoy las personas en sus empresas?
Un estudio con 1.345 profesionales de 20 países de Latinoamérica encontró una correlación positiva y significativa entre la empatía del líder (escucha, reconocimiento emocional) y el engagement de los colaboradores. Dicho de otro modo: cuando las personas se sienten escuchadas, se comprometen más.
Cuando nos acercamos a nuestros clientes y a muchos profesionales y les preguntamos: ¿Qué necesitas?, las respuestas varían y el “ser escuchado” toma fuerza como comentario principal.
La región avanza, pero la escucha del líder sigue siendo decisiva. En 2024, Latinoamérica presentó 32% de empleados comprometidos (por encima del promedio global) y el nivel más bajo de enojo diario (14%). En Colombia tenemos la oportunidad de escuchar mejor. Aparecemos con 21% de empleados comprometidos, lo que deja un margen importante para elevar la calidad de las conversación y desarrollar más la escucha efectiva.
Según hallazgos de Gallup sobre el rol del manager, Las personas no esperan líderes perfectos; esperan líderes que escuchen con empatía y actúen en consecuencia.
Entonces, no podemos esperar más tiempo en hacer consciente la escucha y debemos mejorar esta habilidad.
¿Qué tips podemos aplicar para escuchar mejor?
La influencia que perdura no empieza hablando, sino escuchando con interés genuino. Cuando nos sentimos escuchados, confiamos más, colaboramos mejor y nos comprometemos con los resultados.
Tomando en cuenta el principio número 7: “Sea un buen oyente, anime a los demás a que hablen de sí mismos” podemos recomendar algunos tips sencillos y claves:
- Mantén Presencia total
Apaga notificaciones, mira a la persona, asiente y evita interrumpir. Estas microconductas son claves: atención, contacto visual, silencios. - Haz preguntas que abran puertas
“¿Qué es lo más importante para ti?”, “¿Qué no estoy viendo?”. Invita a profundizar con preguntas abiertas, que el otrro hable más. - Usa el Parafraseo y la validación
“Si te entiendo bien, lo que te preocupa es… Tiene sentido por…”. Reconoce la emoción y la perspectiva, no todas las personas tienen el don de ser claros. - Explora lo no verbal
Observa tono, pausas y lenguaje corporal: a veces el mensaje está entre líneas. - Cierra con acuerdos claros
“Entonces, los próximos pasos son… y nos volvemos a hablar el…”. Escuchar también es convertir en acción, es traducir lo que está en la mente y convertirlo no en un deseo sino en un acuerdo.
Comenzar es lo más complejo, porque no parece fácil lograr elevar el nivel de escucha de todos. Lo más importante es que hagamos consciencia del valor de esta habilidad y dar el primer paso. Sobre cómo llevar estas habilidades a tus equipos se puede comenzar con actividades con un Laboratorio de Conversaciones Difíciles o evaluar el nivel de escucha de todos.
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